Construye rúbricas que narren niveles de desempeño con rasgos observables, ejemplos y antiejemplos. Conecta cada criterio con los objetivos iniciales y los productos reales. Evita promedios que enmascaran avances; privilegia juicios profesionales argumentados, revisables y comunicados con empatía, para orientar acciones concretas y próximas iteraciones.
Recoge evidencias diversas: videos breves, fotografías anotadas, prototipos, mapas conceptuales y testimonios de usuarios. La triangulación reduce sesgos y amplía miradas. Enseña a seleccionar muestras representativas y a justificar por qué muestran progreso, no solo actividad, volumen de trabajo realizado o carisma durante presentaciones públicas.